Al alcalde de Colmenar Viejo se le atragantan las alegaciones vecinales
A día de hoy seguimos sin saber cuántas alegaciones presentó la ciudadanía a la Calificación Urbanística que pretende permitir una fábrica de hidrocarburos —el metano lo es— en un terreno agrícola‑ganadero. Quien sí lo sabe es el alcalde. En la radio habló de “alrededor de 1.000”. ¿Mil novecientas noventa y nueve? ¿Novecientas cuarenta y tres? Él conoce la cifra exacta, pero no la hace pública. También afirmó que “la mayoría de Tres Cantos”, tal vez porque, según afirmó él mismo, Tres Cantos se vería más perjudicada por los olores. ¿Qué mayoría? ¿La mitad más uno? Mucha imprecisión para un asunto tan serio. Y un dato sí es seguro: el Ayuntamiento de Tres Cantos no apoyó a su propia ciudadanía presentando alegaciones.
El 12 de noviembre la Junta de Gobierno local aprobó la calificación provisional. El 2 de diciembre la publicaron y abrieron un periodo de alegaciones de 20 días hábiles que, casualmente coincidiendo con las fiestas navideñas, se extendió hasta el 2 de enero. Veinte días para que la ciudadanía revisara un expediente de centenares de folios, muchos de ellos técnicos o jurídicos. Desde entonces, hasta hoy 13 de febrero, han pasado 29 días hábiles. Sin embargo, el equipo de gobierno —con sus técnicos y su asesoría jurídica— no ha sido capaz de responder a las alegaciones vecinales.
¿Falta de capacidad de gestión? Puede ser. Pero también es más que probable que algunas alegaciones, muy sólidas, se les hayan atragantado. Toda la Junta de Gobierno, con el alcalde al frente, es responsable de la respuesta. Y todos los técnicos que deban informar, incluidos habilitados nacionales, están obligados a garantizar que las contestaciones se ajusten a derecho. Por aquello de no prevaricar, el término favorito del alcalde.
Seguimos atentos a las respuestas pendientes, mientras la demanda judicial contra la Declaración de Utilidad Pública —pilar de la Calificación Urbanística— avanza en el Juzgado con buenas perspectivas y preparamos la próxima demanda contra la calificación urbanística en caso de realizarse.
Alcalde, si frena este despropósito, el problema se disipará y podrá mirar a toda la ciudadanía —incluida la que le votó— con la tranquilidad del deber cumplido. Rectificar es de sabios
